09 mayo 2016

Paseando por la plaza

  Un hombre joven y atractivo camina por una plaza. Su cara me suena. Alguna vez la he visto en la tele y no en Juego de Tronos. ¡Es Alberto Garzón, de Izquierda Unida! Me lo pido como vecino. Me lo pido para celebrar una barbacoa. Me lo pido para que me pase unos apuntes. Habla de las clases populares, nos recuerda que está donde nació el 15-M, en la "plaza" Puerta del Sol. Por fin, nos anuncia el motivo de su alborozo, de su beatífica sonrisa. Fumata blanca. Nos anuncia que por el bien de las trabajadoras y trabajadores ha llegado a un preacuerdo con Podemos. Mientras camina, relajadamente, la sonrisa ancha, como decía Víctor Jara, no importaba nada, ibas a encontrarte con él, con él, con él...

  Aparece en plano Pablo Iglesias. Se dan un abrazo. Iglesias nos informa que se van a celebrarlo a no sé qué sitio, (desconocido para un paleto de provincias como yo) y es entonces cuando la Casa de la Pradera Progresista llega a su clímax, Iglesias va y cita a Aníbal del Equipo A. "Me encanta que los planes salgan bien". ¿Quién es el guionista de los vídeos de Podemos, Antonio Hernando? Hay también una versión "Podemos". En ella es Pablo Iglesias quien va al encuentro de Garzón, pero como diría Carlos Boyero, es previsible, prescindible, cargante y reiterativa. Además el cámara padece parkinson.

   Pero, vayamos por partes. Parte Equipo A. Si Iglesias los hubiera visto de pequeño, en los años ochenta y no cuando eran una serie de culto para culturetas, sabría que Aníbal, interpretado por el genial y borracho George Peppard, era divertido pero básicamente un fascista que sin duda estaba a la derecha de Ronald Reagan. Habían huido de la cárcel, encarcelados por un delito "que no habían cometido" y se ofrecían como mercenarios. El resto del equipo lo formaban un genio loco, un ligón rubio y Mister T, un negro cuyo mayor atributo era la fuerza bruta, su pinta estrafalaria, su miedo a volar y sus pocas luces. Nada que dejara especialmente bien a la comunidad afroamericana. Claro que estamos en los ochenta. No había tantos remilgos. Afrodita A era una inútil que solo servía para tirar sus tetas y ser salvada por Mazinger Z. Los personajes femeninos que aparecían en el Equipo A hacían básicamente lo mismo.

 De haber buscado una referencia en las series de los ochenta para el vídeo, (tan improvisado, tan fresco, tan mindfulness) de promoción comercial del acuerdo Podemos con Izquierda Unida, sin duda yo hubiera echado mano, ya lo dije, de otro clásico: la Casa de la Pradera. De hecho creo que ese debería ser el título. La Casa de la Pradera de la Izquierda. No puede negarse que Iglesias tiene algunos rasgos épicos de Michael Landon y Garzón podría tanto hacer del reverendo Baker como de Laura Ingalls, previo un buen afeitado.

  Laura era uno de los nombres para mujer más populares de la época, y sin duda muchas Lauras votarán o estarán en las listas de la coalición de izquierdas, aunque ya las clases populares comenzaban a decantarse por las Tanias y Natachas, precursoras de las Vanesas, Jenifers y Samanthas...

  Si creen que en mi intento de ser irónico hay una postura contraria al acuerdo, se equivocan. He aprendido además, en un curso de psicología, que la ironía es una postura negativa propia de los fracasados. Se trata de algo más profundo,  de una aversión estética, cinematográfica, si se me permite. Hace años escribí en este blog, sin mucho acierto, algo similar con un vídeo de Rajoy. En el film, Mariano Impávido Coloso, paseaba apaciblemente por una playa gallega con la naturalidad con que lo haría un ganso en el Bolshoi y decía tales simplezas que daba ganas de poner el asunto en manos de la fiscalía para que iniciara el proceso de incapacitación. En aquella época pensaba firmemente que el gabinete de prensa de Rajoy estaba controlado desde Ferraz, pero ahora me doy cuenta de que probablemente lo era desde Irán, Venezuela y la productora de Gerardo Herrero.

  No quiero parecer un reaccionario. Ya sé que esto es parte del juego y que hasta a mí me viene bien, que no sabía qué escribir hoy y me encuentro esta perla de la cinematografía política española. Estamos en campaña. Los niños tendrán que ser besados. Las plazas pateadas. Las cimas holladas. Las bicicletas montadas. Los cochinillos trinchados. Los gazpachos, por mor de la estación, sorbidos. Tratarán de hacernos creer que son como nosotros. No solo de convencernos, sino de cautivarnos, de conquistarnos. Paseo donde tú paseas, veo tus series, animo a tu equipo, mojo tus magdalenas. ¡Miau!


El humor está aquí, en alguna parte
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4 comentarios:

  1. Tiene razón, la idea de que el pueblo se vote a sí mismo (o a una imagen de sí mismo) es bastante casposa. Además culturalmente estamos muy adaptados a las formas canónicas del caciquillo con el casoplón y las tierras como para votar algo que no se parezca a él. De hecho, esos chicos guapitos con pinta de catequistas son una buena readaptación que pega más con nuestras tradicionales incompetencias a la hora de acertar con el que manda (debería estar a nuestro servicio).

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Gracias Alfonso. Me quedo más tranquilo. ¿Entonces, la frase "el trabajo os hará libres" solo significa literalmente eso, que el trabajo nos hace libres con independencia de que esté escrito a la entrada de Auschwitz?

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