26 mayo 2016

¿Vene qué?

  Todos hemos tenido esa experiencia. Fulano se preocupa mucho por nosotros. Fulana (qué malo es el machismo en el lenguaje) parece desvivirse de repente por determinada persona a la que conocemos. Quieren su bienestar, no duermen pensando en la injusticia, oprobio y padecimiento en el que viven. Eso dicen y todos sabemos que lo que en realidad quieren Fulano y Fulana es poner verde a un tercero, el culpable de todas las calamidades. A Fulano y Fulana les importa un bledo nuestros sinsabores y tribulaciones. Fulano y Fulana solo quieren cagarse en la madre, como elegantemente se diría en algún país americano, de otro a costa de nosotros (o de otros zutanos equis). ¿Hipócritas o simplemente utilizan como cachiporra lo que el resto vemos como un trozo de madera?

Ahora le ha tocado el turno a Venezuela. Sin duda, son muchas las cosas que se pueden hacer por ese país. ¿Es posible que podamos actualizar el chándal de los dirigentes? Quizá si contemplaran el sobrio terno de Mariano podrían obtener inspiración. Dos días le han servido a Albert Rivera para advertir que Venezuela es "un fracaso" y para identificar a los culpables: los pérfidos podemitas. Una preocupación muy altruista como se ve. Pero en estos casos nunca es la primera vez.

  Quizá ustedes tengan en la memoria uno de esos arrebatos altruistas en política exterior que de vez en cuando afectan a los políticos españoles. Fue el caso de la activista saharaui Aminatu Haidar. El 13 de septiembre de 2009, la activista fue detenida por la policía marroquí cuando regresaba de Nueva York. El gobierno marroquí decidió expulsarla a España al día siguiente, recalando en la isla de Lanzarote. La activista se puso inmediatamente en huelga de hambre y acusó al gobierno socialista de Zapatero de actuar en connivencia con el gobierno marroquí. 

  El Partido Popular, habitualmente reacio, cuando no hostil, a apoyar la causa saharaui, no dudó en posicionarse a favor de la activista, como también lo hizo el líder de Izquierda Unida, quien pidió la ayuda del monarca español de entonces, y Rosa Díez, la líder de un partido relevante de la época. Haidar se mostró particularmente crítica con el gobierno de Zapatero durante todos aquellos días, seguidos intensamente por los medios de comunicación como si fuera el reverso (tenebroso) de Top Chef. Los socialistas y la izquierda en general, que tradicionalmente habían sido los aliados saharauis en Europa, cabría decir del mundo, se sintieron secretamente dolidos por la dureza de la activista, felizmente arropada por la derecha española.

  Iba a recurrir a la poética frase de que ha llovido mucho desde entonces, pero lo cierto es que en Alicante no ha sido así. Pero el caso es que ha pasado el tiempo y ha llovido algo, y durante años solo algunos colectivos y universidades españolas se acordaron de Haidar, que en sus conferencias no desperdicia la oportunidad de señalar lo malos que somos los españoles, algo que a nosotros nos gusta casi tanto como el arroz a banda. En cuanto al interés por la causa saharaui del Partido Popular y diría que del resto de los partidos españoles, no creo que sea necesario decir nada, o quizá esta misma palabra define la situación.

  La política exterior no parece haber sido una prioridad ni para los partidos ni para la (me encanta utilizar esta pomposa palabra) ciudadanía. Lo es para Trillo (ese gigante de la democracia) y parece ser que para su hija. Por supuesto, siempre es interesante hablar de Cuba, Venezuela, Iraq o Grecia si con ello podemos arrear un fuerte bofetón al adversario. Pero los asuntos internacionales son asuntos para frikis interesados, como las películas de serie "B" o los aficionados a las secuelas de "Sharknados". Desde 1977 hemos tenido presidentes del gobierno muy diferentes, pero todos compartían la cualidad de no hablar inglés. El que tenemos ahora ni siquiera es muy viajado. En una reunión de jefes de gobierno en Chicago, Mariano reconoció que era la primera vez que había estado allí y solo le faltó decir que qué altos eran los edificios y qué limpio estaba todo. 

  ¿Y por qué ese desinterés? Muchísimos españoles están distribuidos a lo largo y ancho del mundo, desde Trinidad y Tobago hasta la Isla de Pascua. Vivimos en un mundo globalizado. No es que sea ya el efecto mariposa. Es que la mariposa ya parece un pterodáctilo. Pertenecemos a eso que aún se llama Unión Europea. Se está negociando al TTIP, que puede cambiar nuestras vidas sin que eso signifique que encontremos el amor de nuestras vidas. Muchos de nuestros problemas, zozobras e inquietudes no son diferentes de las que tienen en Francia, Grecia, Colombia o Irlanda. ¿Por qué no prestar más atención a lo que sucede de verdad en el mundo y a nuestro papel dentro de él? Atención de verdad, no al modo de Rivera (me doy un paseo en coche por Caracas, hago como que lloro y me vuelvo a tiempo para ver la final de la Champions). 

Dios me libre de mis amigos, que de mis enemigos ya me libro yo.




El humor está aquí, en alguna parte
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1 comentario:

  1. Francisco Cañete27 de mayo de 2016, 16:52

    El hago como que lloro, en el lenguaje de Cervantes, yo opino lo podemos expesar también, como: Lágrimas de Cocodrilo.

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