19 mayo 2016

Todos los nombres

  Esta semana leí en un blog un artículo muy crítico con el nombre elegido por Podemos e Izquierda Unida para su coalición. En realidad, más que crítico, era apocalíptico, demoledor. De acuerdo con la autora, el nombre elegido Unidos Podemos, "ocultaba a las mujeres" e incluso, por lo visto, las feministas de Podemos en la Comunidad de Madrid habían elaborado un manifiesto al respecto. La autora concluía el artículo de la siguiente manera: "buscan el cambio político pero se olvidan de nombrarnos a más de la mitad de la población".

  Me quedé un rato reflexionando y jugando a ser asesor político y creativo publicitario, oficios que me gustaría haber desempeñado alguna vez en mi vida. ¡YOLO! (You Only Live Once) —me dije. Así que le di vueltas a las combinaciones posibles. Unidas Podemos. Unid@s podem@s. Izquierda que puede. Podemos Izquierda. A la Izquierda se puede. Podemos los zurdos. Izquierdas Pudientes... ¿Izquierdas impúdicas? Puede que como creativo no sea gran cosa. Concluí que no había logrado ni el objetivo de superar al original ni de pasar el test feminista.

  Un poco avergonzado de mi fracaso, por otro lado habitual, decidí interpelar directamente a la autora del artículo y le pregunté cuál era, en su opinión, el nombre o nombres que eran apropiados para la coalición. Puse mis mensajes detrás de muchos otros que aplaudían el artículo. Minutos después vi que el administrador lo había borrado por inapropiado. Terco como una mula (perdón mulo) como soy, volví a repetir mi pregunta con idéntico resultado. Omitiré por delicadeza decir que la autora del blog es Tere Mollà.

  Sin embargo hay que admitir que el tema de los nombres, de las coaliciones de izquierdas, los animales, minerales, vegetales y por supuesto las personas, no es un tema baladí. Las empresas se gastan millones de euros cada año en defensa de sus nombres y luchando contra los usurpadores. Una de las primeras cosas que hizo Dios, antes de tumbarse a la bartola desde el séptimo día y hasta la fecha, fue poner nombres. No diré, porque me parece barato, que los esquimales tiene más de siete (¿o eran ocho?) nombres para referirse a los diferentes grados del color blanco. 

  Cuando no fantaseo creando nombres de coaliciones lo hago con otros nombres. A menudo he pensado qué hubiera pasado de no llamarme Manuel. He comprobado que para mucha gente joven Manolo es tan arcaico como Eustaquio, y no comprenden cómo no he optado por Manu. ¿Hubiera sido mi vida distinta de llamarme Alberto, como mi hermano? ¿Más éxito con las mujeres, más trabajos?

  Hoy se publicaba que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística los nombres más populares de mujer en el 2015 fueron por este orden: Lucía, María, Martina, Paula, Daniela, Sofía, Valeria, Carla, Sara y Alba. Se comprobará que todos son aptos para pronunciar con la nariz medio tapada. Para ellos: Hugo, Daniel, Pablo, Alejandro, Álvaro, Adrián, David, Martín, Mario y Diego, (Izan, que no Ethan, está en el puesto 19).

  Hace unas semanas leí un informe de un director de un instituto. Jonathan. La psicóloga era Jessica. ¡Ya están aquí! ¡Ya han crecido! Kevin nombre de viejo en su hábitat autóctono, ahora está trabajando en un taller o preparando oposiciones a registrador de la propiedad. Nos operará Vanessa y nos dará la extrema unción el cura barcelonés  Marc-Keneth S.J.

  En "Todos los nombres", la novela de Saramago, el obstinado empleado del Registro Civil se obsesionaba con un nombre. Un nombre de mujer que le lleva a investigar, a saber. A veces lo primero interesante es el nombre. Un nombre que se crea antes de que las cosas existan o solo de nombrarlas, pensamos que lo mejor que podía pasar es que desaparecieran.





El humor está aquí, en alguna parte
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5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Jajjajajaa!!!

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  3. Esto que pretenden las feministas es una tontería sin igual. En castellano, los plurales siempre han sido en masculino, y punto. Como podían haber sido terminados en i, al igual que en italiano. Pero claro, como vivimos en la época de lo políticamente correcto, hay que entrar en un juego que muchas veces sobrepasa lo ridículo y grotesco. Lamentable...

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  4. ¿Todos los plurales en castellano son en masculino? ¡Cáscaras!

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