01 mayo 2016

Valer para todo

  El lema de la OJE, que eran algo así como unos boys-scouts-franquicias, era "vale quien sirve". Como hubiera dicho Schuster, no hay nada más que decir. La doble naturaleza de la expresión la hacía más intrigante, aunque menos exigente que el lema moderno "sirve para todo y ya veremos si nos sirves para algo". 

  Lo que es obvio para las personas que deben ser varias cosas y ninguna al tiempo que deben de contar con múltiples "herramientas", como se dice en la jerga de los recursos humanos, ha llegado también al calendario. Comprueben si no, el estresado uno de mayo de 2016. Día de la madre. Día de los trabajadores. Semana Santa en la iglesia ortodoxa. 

  El Corte Inglés decidió hace no tantos años que el primer domingo de mayo sería "El día de la madre". La iniciativa ha tenido tanto éxito que incluso los abogados redactamos en los convenios de divorcio que los menores pasarán "el día de la madre en compañía de la progenitora..." Mayo era, por supuesto, el mes propicio. En los colegios católicos como el mío se celebraba el mes de María. Como el nombre del colegio era Inmaculada, los "inputs" que desde la dirección para que la celebración fuera larga en el tiempo e intensa en el espacio, se redoblaban. En las imágenes marianas del colegio, se depositaban cantidades ingentes de ramos de flores (todo alumno debía llevar al menos uno, y los pelotas al menos tres) durante el mes de mayo. Ahora se hace lo mismo en los campos de fútbol cada vez que fallece una estrella del balompié. Como es de imaginar, aquello era el infierno de los alérgicos.

  El calendario ha querido que el primer domingo de mayo sea también uno de mayo. La cadena Cope, propiedad de la Iglesia Católica, hacía ayer chanza y al tiempo queja de que en Madrid nueve manifestaciones celebraran el uno de mayo, convocadas por otros tantos sindicatos y organizaciones. Esperaba ansioso también por escuchar las bromas sobre cómo una virgen puede ser madre, pero no las escuché. Me debió pillar en la cocina. 

  En alguna ocasión he asistido a esas manifestaciones del uno de mayo. En una incluso se me fue la pinza, no lo puedo decir más que con esta castiza expresión, y fui con una bandera de España. Ya saben la roja amarilla y roja con el escucho constitucional en medio de la franja amarilla. Camino a ella un señor me felicitó por el gesto, pero me advirtió que los participantes en la manifestación, a los que se refirió con el término "rojos de mierda", sentirían deseos de atentar contra mi integridad moral y física. En aquel tiempo, no tan lejano, a mi me gustaba provocar (pese a mi innata cobardía) y también pensaba que la bandera constitucional nos representaba a todos. Poco sabía que en realidad la bandera que nos representa es la suiza o la panameña.

  Algo inquieto me planté en la manifestación y la recorrí. La mayoría de los participantes me ignoraron. Algunos lanzaron una mirada bovina y furtiva, y todos en general parecían aburridos. Solo los portadores de las banderas independentistas catalanas (que tanto gustan en Alicante en cualquier manifestación) de las republicanas y de las cubanas, tomaron un distante interés. Presidía el ambiente una sensación de sopor y los participantes tenían puesta, en mi opinión, su mente en otras cosas.

  Hoy no he estado en la manifestación, pero intuyo en ambiente.Toca celebrar el uno de mayo, después, deprisa y corriendo hay que celebrar el día de la madre y si se es católico ortodoxo ir a misa a celebrar la semana santa. Deja la pancarta, guarda la bandera, compra un ramo, aparca antes de que se enfríe la paella. Come. Bebe. Lleva a la niña al cumpleaños de la niña de su clase que ha decidido nacer el uno de mayo... La bandera la he perdido aunque sospecho que la señora de la limpieza la utilizó para limpiar el baño. 

  ¿Cuántos días llevamos ya celebrados? Yo pocos, pero pónganse en el pellejo de una persona normal. Como mujer, uno. Como madre, dos, como trabajadora, tres. Fibromialgia, cuatro. Abogada, cinco. Y solo en mayo, como partidaria de la libertad de prensa, siete. Como colaboradora de la Cruz Roja, ocho, como europea, nueve, como usuaria de internet, diez...

  No basta con ser viernes, día de Venus, o el oportuno criado de Robinson Crusoe. 
Hay que ser multidisciplinar, multitarea, multiagobiado y multinecio. 




El humor está aquí, en alguna parte
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