24 junio 2016

Eurexit

  Podría decir el premio Nobel Daniel Kahneman que lo que le ha ocurrido a David Cameron ha sido un efecto de la regresión a la media. Si abordas la decisión de convocar dos referéndum en donde las encuestas se sitúan cerca del cincuenta por ciento para cada una de las dos opciones, lo normal es que al menos uno de ellos lo acabes perdiendo. Y así ha sido. Y ha dimitido. Ya he leído cosas como que Cameron pasará a la historia como un irresponsable. Pero la irresponsabilidad (o el acierto) será de los británicos. Él cogió el toro por los cuernos en los dos asuntos que dividían al Reino Unido y asumió personalmente el riesgo de la decisión. El Partido Popular español se llama a sí mismo conservador, pero Cameron ha trazado, con sus decisiones y dimisión, la línea que separa a un conservador (demócrata) de un neofranquista. La diferencia de un político que asume sus responsabilidades políticas y de otros que ven natural que el ministro del Interior sea un conspirador de Mortadelo, un mentiroso y un necio.

  No creo que recuerden ya el debate a cuatro en televisión entre los cuatro machos alfa que lideran los principales partidos políticos españoles. Antes de ese debate había existido otro vergonzoso entre leonas, que recordaba a aquellas películas en las que las mujeres se quedaban tomando café, mientras los maridos pasaban a la biblioteca a fumarse un puro y hablar de cosas serias. Estuve tentado de escribir sobre él, pero me sentía incapaz. El valenciano, que como dice mi amigo Ximo, tiene más de doce formas diferentes de definir estados de pereza. Lo que yo sentía era mantra, que es una mezcla perfecta de cansancio y vagancia. Pronto entendí por qué. Lo más llamativo del debate no fue sobre lo que se habló, ni sobre lo que no se habló (como el Brexit) sino el horario. El debate terminó pasadas las doce y media de la noche.

  Con estos horarios, es normal que una población que no duerme no esté en lo que tiene que estar. Cuando estás somnoliento es difícil seguir una conversación y sin embargo cualquier ruido molesta mucho. En estas condiciones es normal que un asunto de gran importancia como el Brexit haya pasado desapercibido.

  Mientras la derecha neofranquista ha conseguido que Venezuela, donde la política española  importa un pimiento, se convierta en centro de nuestras preocupaciones; hemos olvidado que se vive un momento capital de la Unión Europea y también de España. Unos 760.000 británicos residen en España, que también recibe cerca de quince millones de turistas de esa nacionalidad. Cerca de 140.000 españoles están censados en el Reino Unido, aunque la cifra real de españoles residentes es mucho más alta. Es el cuarto país destino de nuestras exportaciones (18.231 millones de euros) el pasado año, y el sexto país del que más importamos.

  Como me recuerda mi amiga Sonia, la Unión Europea nació con el anhelo de acabar con los frecuentes y cruentos conflictos entre vecinos que habían culminado en la Segunda Guerra Mundial. En los años 50, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero es el primer paso de una unión económica y política de los países europeos para lograr una paz duradera.

  En la universidad yo era de los muchos europtimistas. Fui beneficiario de una beca Erasmus cuya cuantía económica era pobre, pero que me permite con el esfuerzo de mi madre y del profesor Pérez Lledó estudiar una temporada en Londres. Tenía veintitrés años y nunca había salido al extranjero ni tomado un avión. Quizá ahora puede parecer ridículo o exagerado, pero recuerdo pasear por Leicester Square con la sensación y la emoción de estar en la luna. Mis compañeros de aquellos años tenían la misma sensación. Italianos, alemanes, griegos... teníamos (o nos habían convencido) la sensación de que estar creando una nueva ciudadanía multinacional, basada en el respeto a los derechos y libertades. No así los británicos, especialmente los ingleses.

  No es un secreto para nadie que para los británicos, la pertenencia en la Unión Europea fue siempre una cuestión práctica. Margaret Thatcher logró el "cheque británico" y  en 1992 se introdujo el "opt out" (cláusula de exención). Este trato preferente no ha bastado para que los británicos hayan considerado conveniente permanecer en la Unión y renunciar a parte de su soberanía. Creo que fue John Berger, el autor de "Una vez en Europa" quien dijo que el Reino Unido estaba en la Unión Europea para destruirla. Los escritores, ya se sabe, viven de su imaginación, es decir, de exagerar lo que piensan, lo que dicen y lo que sienten.

  El proyecto europeo esté hecho unos zorros, y a pesar del desagradable Nigel Farage, los británicos tienen sus razones. Cuando ves el trato que la Unión Europea da a los refugiados o la imposición de un directorio a Grecia, es normal que den ganas de arriar la bandera azul con las estrellas, y utilizarla para mejores usos, como por ejemplo hacer trapos para limpiar el baño. Me pregunto si en una Unión Europea fuerte un tipo como Fernández Díaz podría seguir siendo ministro o su jefe (el serio, el responsable, el que nunca sabe nada), el candidato. Pero antes de eso, conviene muy bien pensar en las alternativas.

Quizá el Brexit no sea el fin del mundo como escribe Ramón Lobo. Pero uno no quema la casa, por mucho que esté harto de los ruidos del vecino, de que la cisterna no pare de gotear y se paseen en verano las cucarachas. Ya lo pensaremos, cuando nos cansemos de hablar de Venezuela. No antes.





El humor está aquí, en alguna parte
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7 comentarios:

  1. Yo creo que el neocomunismo latino de Podemos asesoró mal a Venezuela. Por eso nos preocupa que repita en España.

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  2. En efecto, los británicos se han decantado por el Brexit pero no precisamente por lo que usted sugiere, en gran medida es por todo lo contrario.

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    1. Me gustaría añadir unos cuantos comentarios a su artículo, el cual pienso que está en línea con las ideologías de izquierdas, las cuales se caracterizan básicamente en este país por proclamar su autoridad moral para discernir lo correcto de lo incorrecto, haciendo además constantes alusiones al franquismo, un régimen que afortunadamente lleva bajo tierra más de 40 años junto con su instaurador (¿quién lo diría?)
      1) A David Cameron, más que calificarle como demócrata, habría que llamarle irresponsable. Ha estado jugando a la ruleta rusa de los referéndums para terminar dividiendo aún más un Reino Unido ya de por sí dividido: el norte del sur, el campo de la ciudad, los mayores de los jóvenes, etc… Suponga que se celebre un referéndum donde se vote si pagamos o no impuestos ¿se puede imaginar el resultado que saldría?. Personalmente pienso que estas decisiones deben tomarse, teniendo en cuenta las grandes repercusiones que generará, avaladas por al menos 2/3 del total de sus votantes, no con un escaso 1% de diferencia. Cameron no ha cogido ningún toro por los cuernos. Ha metido a toda Europa en este berenjenal por cuestiones personales en su partido y ahora se manda a pirar, dejando atrás tantos logros conseguidos. Ahora encima Escocia quiere hacer otro referéndum y hasta la City…
      2) La política de Venezuela no se ha convertido en el centro de nuestras preocupaciones gracias a la derecha neofranquista, sino a que tenemos ojos en la cara y vemos lo que está pasando allí y lo que quieren implementar ciertos partidos autodenominados de corte “progresista” (que me expliquen dónde está el progreso). Pero ya se ve que principal objetivo de la izquierda es sacar del poder a la derecha, aunque para ello tenga que quemar la casa.
      3) Lo del nacimiento de la Unión Europea no se lo ha explicado su amiga Sonia, sino que lo ha extractado literalmente de la web http://europa.eu/about-eu/eu-history/index_es.htm, que trata su historia. Eso sí, no ha continuado diciendo que nació como Comunidad Económica Europea (CEE) o “mercado común” tras las protestas contra el régimen comunista en Hungría.
      4) No me considero de derechas, pero cada más vez la izquierda me va repeliendo de sus principios gracias a su lógica difusa.

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    2. Gracias por su comentario. Empezando por lo mas hiriente, debo decir que sí lo copié de una amiga, que no sabía que lo había extraído de Wikipedia. La próxima vez seré más cuidadoso. Creo que usted parte de un prejuicio con el que termina y acaba y es que mi ideología es de "izquierda". Ciertamente Cameron no es un izquierdista. En cuanto a su "irresponsable" decisión, me pregunto si, siguiendo su lógica sólo se debe dejar que la gente tome decisiones sobre asuntos menores dejando los asuntos importantes lejos de su ámbito. ¿Sería eso una democracia? En cuanto a Venezuela, me parece bien que haya una legítima preocupación, como debe haberla con Ecuador, Perú, Colombia (que vive un momento histórico) o con Marruecos. Pero, mi humilde opinión, es que no existe una preocupación real sino un intento de convencer que Podemos quien implantar un régimen de corte bolivariano en España. En cuanto al franquismo, desgraciadamente no puedo compartir su punto de vista. Qué más quisiera. Le contaré una anécdota. El otro día en comisaría mientras esperaba escuché una música que alguien silbaba. Era el "Cara al sol". Le terminaré diciendo, y lo digo con toda sinceridad, que me estimula y me alegra lectores como usted, que polemiza con interesantes argumentos. Le invito a que siga por aquí y sea tan crítico quiera.

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  3. Ciertamente no he pretendido herirle en ningún momento, sino decirle lo que pensaba. Si es así, pido disculpas. Respecto a lo del Brexit, sinceramente pienso que la gente (el pueblo) no es tonto, pero más fácilmente manipulable de lo que pensamos. De eso los medios de comunicación saben bastante, así como quienes tienen claro que deben controlarlos, pues su control otorga un gran poder. Ya se ha demostrado que el señor Farage no ha dicho toda la verdad y ahora veremos los resultados reales y qué había de cierto en todo lo que decía. Nadie discute que los pueblos pueden equivocarse (y están en su derecho), pero esas decisiones deben hacerse con un gran consenso y no con una mayoría tan ajustada. Respecto a Venezuela, es evidente que el señor Iglesias ha "mamado" de la ideología bolivariana. Todo el mundo le ha visto decir en su televisión "qué envidia me dais" y cómo se le queda de pequeña la boca ante cualquier crítica al gobierno de Chávez-Maduro. Monedero ha cobrado cantidades desorbitadas por "asesoramientos", y lo que no sabemos. En fin: blanco y en botella...y eso es los que hemos visto los españoles en estas elecciones: dentro de lo malo, se ha evitado lo peor. Lo del "Cara al sol" me parece totalmente lamentable, igual de lamentable que aquellos que levantan el puño en sus mítines y no pasa nada. Aquellos que se empeñan en volver abrir viejas heridas en nuestra sociedad sin leer un poco de nuestra Historia (al menos objetivamente) para aprender de los errores pasados.

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