06 septiembre 2016

¡Cuidado con el poeta!

  Precisamente fue en Xàbia,  ahora pasto de las llamas por obra y gracia de un loco, un idiota o un esbirro al servicio de no se sabe qué desalmado, donde vi este cartel a la entrada de una chalet:

¡Cuidado con el poeta! 

  Un azulejo en la puerta de entrada, y quiero recordar que sobre la leyenda asomaba el morro de un perro que debía ser un regio pastor alemán. Era una de esas urbanizaciones de vecinos centroeuropeos que se tumban en el césped, donde si no fuera por las chicharras, las piscinas azules y por lo limpio que está todo, se diría que hacía tiempo que no lo había habitado ningún humano. 

  Supongo que para el propietario de aquella casa la extravagancia consistía en escribir el letrero en castellano. Para los ladrones locales, servía como advertencia. El propietario, sin duda, está loco. Igual que lee a Góngora puede que tenga en casa un fusil de asalto. Yo pensaría igual. Con la literatura poca broma o todas. Soy de la opinión que para impartirla mal, tal y como hicieron conmigo (y con usted que me lee), es mejor prohibirla, como recomendaba no me acuerdo quién. Declarar ilegal la literatura, como el cannabis, o someterla a precios prohibitivos, como el jamón Cinco Jotas. En las esquinas los chicos del hampa (quizá también miembros del Ampa) pasarían de tapadillo los ensayos de Montaigne, las novelas de Julian Barnes, los poemas de Quevedo. Tan solo estaría legalizada la obra de Almudena GrandesPérez Reverte y Gerónimo Stilton

  Me acordé del cartel porque leí en Facebook (luego dirán que las redes sociales no sirven para nada) que hoy es la fecha de nacimiento del poeta Ángel González. Y no diré ahora que soy un lector voraz de poesía. No diré que lloro con los atardeceres y me pongo hecho una sopa con los amaneceres. No diré que en mi cabeza bailan siempre palabras como "anémona", "buganvilla", "nenúfar", "acrisolado" y otras que parecen gustar a los poetas. No lo diré porque no es verdad. 

  Soy lector de poesía malo e inconstante. Renegué de la poesía tres veces, cantó el gallo, y seguí renegando y después me puse a ver un partido del Hércules C.F. Pero a veces es apropiado encontrar la palabra precisa. A veces es necesario sacudirse el fango de las citas cursis, de los ripios de autoayuda, de los eslóganes baratos, impostores a los que muchos toman como la quintaesencia de la belleza y de la sensibilidad. Es verano y vete a saber si hay buganbillas cerca. Y entonces ¿qué se hace? Se necesita un buen poeta de guardia que te sacuda el lodo. Llamas al 112 y pides a gritos: ¡poesía! ¿Qué dice? ¡Poesía, poemas, socorro! Señor, no le entiendo. ¡Poesía, socorro, querer es poder, (puaj) just do it (puaj), socorro. ¡No moleste, majadero! Y entonces te buscas la vida. 


Ángel González (1925-2008)

"Todo lo consumado en el amor,
no será nunca gesta de gusanos".


Jaime Gil de Biedma (1929- 1990)

"Pero callad.
Quiero deciros algo.
Solo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces alguien olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado, doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros".


José Hierro (1922-2002)

Decían: "ojú, que frío";
no "que espantoso, tremendo,
injusto, inhumano frío",
Resignadamente: "Ojú,
qué frío...". Los andaluces.


Luis Alberto de Cuenca (1950)

Desde que tú te fuiste, no sabes qué despacio
pasa el tiempo en Madrid. He visto una película
que ha terminado apenas hace un siglo. No sabes
qué lento corre el mundo sin ti, novia lejana.


Miquel Martí i Pol (1929-2003)

No demano gran cosa:
poder parlar sense estrafer la veu,
caminar sense crosses,
fer l'amor sense haver de demanar permisos, escriure en un paper sense pautes.
O bé, si sembla massa:
escriure sense haver d'estrafer la veu, caminar sense pautes,
parlar sense haver de demanar permisos,
fer l'amor sense crosses.



... Y se hace el milagro. Vuelven las palabras, que no tienen que ser anémonas, ni puestas de sol, ni rezos plañideros, ni historias ejemplares paridas en Arizona o Seattle y mal traducidas. 



El humor está aquí, en alguna parte
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