01 marzo 2017

¡Que actúe la fiscalía! O que manden a la Brigada Brutal

  Si son amantes del gran clásico La Princesa Prometida, no es necesario que explique qué es la Brigada Brutal. "Soy de la Brigada Brutal. Sois la Brigada Brutal". Muchos colectivos, personas sensibles o sensibilizadas  estarían todo el santo (con perdón) día (con perdón) llamando (con todos los repetos) a la Brigada (sin ofender al ejército)... estarían todo el día requiriendo los servicios de la Brigada Brutal (con respeto para los brutos). Como no pueden, porque no existe más que en el reino de Hamperding, lo que se clama es la intervención (urgente, por supuesto) de la fiscalía.

  Que un autobús (por lo demás pintado de butanero siniestro, con respeto al gremio de los butaneros) recorre las calles con un lema entre barriosesamesco y rancio: ¡Fiscalía! Que una Drag-Queen comparece en el escenario del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria (con respeto a los de Tenerife) crucificada en vez de hacerlo con mantilla, falda hasta los tobillos y medias negras: ¡Fiscalía! Que actúe ya. Porque me he sentido herido, porque mi amor propio ha sido mancillado, mis creencias pisoteadas, mis más íntimas convicciones vituperadas. ¡Delito! ¡Nos veremos en los tribunales, y que a ser posible sean los demás los que corran con los gastos!

  La carrera de los sensibleros en post de justicia para su maltrecho corazón y su ánimo justiciero solo es comparable a su voracidad censora. En realidad estos colectivos que se sienten como linces ibéricos, preciosas especies en peligro dignas de ser protegidas, se distinguen también por su doble rasero. Las provocaciones de los demás son intolerables pero las suyas son un mero ejercicio de la libertad de expresión. Es paradójico cómo si quitamos el sustantivo que las identifica y solo contemplamos los verbos con los que actúan, grupos que parecen antagónicos, se comportan casi de la misma histérica manera. Cristianos, católicos, LGTB, musulmanes... parecen siempre preparados para ser ofendidos y dispuestos a pedir venganza, al tiempo que preparan nueva provocación para sus rivales mentales sin los cuales no podrían vivir.

  ¿Qué sería del obispo Cañizares sin un coro de feministas, izquierdistas, lesbianas, políticos de todo pelaje y santos varones dispuestos a sentirse indignados por cada una de sus ocurrencias medievales? ¿Qué sería de las tetas expuestas en ermitas, iglesias, parroquias, catedrales, concatedrales sin una congregación de católicos afligidos que no pueden dormir por las noches al saber que tan sagrados recintos han sido tan carnalmente profanados? ¿Qué sería de la procesión del Santísimo Coño Insumiso sin los devotos ofendidos y algunos celosos jueces garantes de la moralidad pública? ¿Qué hubiera sido de ese autobús butanero y anti transexualidad si no hubiera sido justamente denunciado por colectivos LGTB, Unidos Podemos, Podemos también Unidos, gentes de bien de la cofradía de la diversidad, si no hubieran puesto el grito en el cielo y en el juzgado? Nos hubieramos enterado de su recorrido, acaso incluso de su insulsa existencia. "Ahora el autobús ha sido detenido a las afueras de Madrid". "Ahora va camino de Valencia". "Ahora se pone a respostar pero el chófer dice que él ya no pone un duro más en gasoil". "Ahora se le gripa el motor, dice mi cuñado que pude ser la junta de culata... ¿Culata? ¿Es que acaso hemos alquilado un autobús Trans? Te lo dije. ¡Malditos masones! Leo que el autobús de marras ha sido inmovilizado por orden de la fiscalía como medida cautelar. ¿Acaso por pararlo se hace invisible o es más fácil de localizar? No se me había ocurrido pensar que el Guernica quizá esté inmobilizado en el Museo Reina Sofia, en cumplimiento de una medida cautelar.

  En "Con la muerte en los talones"·, el jefe del espionaje idea una trampa consistente en hacer creer al malo que su novia (Anm Marie Saint) disparaba y mataba al espía Kaplan (Cary Grant). Cuando el falso fallecido Grant pregunta cómo va el plan, el espía contesta. "Estupendamente. Publicado en todos los periódicos. Todos se han aprestado a colaborar con el plan". De modo que no hay más colaboracionista que el indignado. ¿Acaso no lo saben? Sospecho que muchos sí, pero no les importa. A muchos de estos santurrones no les importa, en mi opinión, más que sus carreras y su intachable reputación de santeros, activistas o locutores engolados. 

  Creo que algunos piensan que la libertad de expresión consiste en decir y hacer lo que a uno le venga en gana y ofenderse cuando se escucha o lee algo que desagrada o es contrario con su ideología. Débil ideología, por otro lado, que no se fía de los argumentos para desacreditar al contrario, sino que son menesterosos de la intervención del Santo Oficio Fiscal.

  No hace falta saber adónde ya nos está llevando todo esto. Habrá un pacto entre ñoños (o se impodrá legalmente). Yo no saco mi coño y tú no paseas tu autobús, yo no saco mi Drag-Queen y tú no hablas del infierno y del pecado. Se instalará la censura oficial, o la autocensura, por miedo al fiscal, a la inquisición de las Santas Redes Sociales o al ridículo. Morirá la transgresión y con ella la frescura, el arte, la literatura, el debate de ideas, el buen cine. Viviremos la paz de los bienpensantes, de los lacayos y los chupatintas. Los poderosos aplaudirán con las orejas, pues nada temen más que ser criticados. Y así todos acabaremos expresándonos como Rajoy: "Es el vecino el que elige al alcalde y el el alcalde el que quieren que sean los vecinos el alcalde". Eso no ofenderá a nadie.




El humor está aquí, en alguna parte
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4 comentarios:

  1. He leído su comentario en un diario y eso me ha servido de aviso de que había entrada sobre el bendito autobús. Soy de los que entienden que, siendo respuesta a una campaña anterior, es perfectamente lícito y que inmovilizarlo sin intervención judicial es otra prueba más de la desaparición de la libertad de expresión; aquella que disfrutamos un tiempo tras la muerte del innombrable. En cuanto a lo de Las Palmas, estoy en contra de utilizar la iconografía católica para burlarse. Si yo desprecio a la iglesia, lo mejor es hacer como que no existe y procurar que la realidad se acerque lo más posible a ese estatus.

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  2. Muy Buen punto. Sobre todo en lo relativo a la falta de convicción en el argumentario de uno cuando no se atreve ni a sacarlo, quizás poder demostrarse a si mismo que puede estar equivocado en algún punto y/o reforzar ideas correctas, en definitiva aprender y desarrollarse.

    Triste época del twitter en que la gente no lee mas de dos párrafos seguidos no le vaya a explotar la cabeza.

    Saludos.

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