14 marzo 2017

Nuestra olvidada misa de doce

  El Señor esté con vosotros... y con tu espíritu... lo tenemos levantado hacia el Señor... ¿Qué es lo que tenemos levantado hacia el Señor? No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme... daos fraternalmente la paz. Esta frase era de las mejores. Te permitía desperezarte un poco, dar la mano a los que tenías al lado y aprovechar para curiosear y averiguar quién tenías detrás. En ocasiones no tenías más remedio que dar la paz a algún pelmazo, pero en eso consiste la paz.

  Si en cambio sigues la Santa Misa por la televisión no puedes dar la paz a nadie (en principio) ni tampoco comulgar. La poca participación que deja el rito de la misa católica y que sin duda es la parte más interesante, queda totalmente anulada. La misa es un árido espectáculo televisivo. La solemnidad del acto impide jugar con luces, agregar grafismos, añadir dibujos (por ejemplo de Judas intentando colgarse o de Jesús andando sobre las aguas como si estuviera en Alicante en pleno temporal). El realizador se tiene que contentar con parsimoniosos planos del altar. Alternar sin brusquedades los primeros planos de las manos del cura sosteniendo el Copón, de los fieles atentos (por favor, por favor, que no bostecen) los del coro, las manos de la organista con planos generales del Templo. Un pequeño travelling sobre los frescos de la Iglesia... Y rezar para que pase pronto la media hora larga.

  Así las cosas, no es de extrañar que la audiencia de la Santa Misa retransmitida por La 2 de Televisión Española fuera paupérrima (superada ampliamente por otros protagonistas de esa ya de por sí minoritaria cadena, como por ejemplo, Peter, el guepardo, que siempre está cazando gacelas Thomson, siempre y cuando no haya ñúes del Serengueti a punto de ser devorados por los cocodrilos). Pero nada une más, levanta más el ánimo de la tropa y es más estimulante que un buen enemigo. Ya lo sabía Bismark, que se montó una guerra contra los franchutes. Todo blanco necesita su negro, el alfa el omega y yo a los funcionarios del juzgado.

  Ha sido correr la voz de que se pedía la retirada de la retransmisión de la misa en la cadena pública para que un montón de fieles, que a esas horas estaban dormidos o haciendo el amor, o preparando una tortilla para la excursión o preparando una media maratón, lo hayan dejado todo para ver la Santa Misa retransmitida desde la Parroquia de San Lorenzo el parrrillero de Busot. En Alicante sucedió algo similar. Se pidió la retirada de la Cruz de los Caídos (un feo mamotreto realizado con material de quinta categoría, más tridente que cruz) para que de repente, la ignorada cruz apareciera a diario llena de flores (quiero pensar que regada por muchas piadosas lágrimas).

  Está en la naturaleza humana: valoramos las cosas cuando estamos a punto de perderlas o ya las hemos perdido. No tengo empacho en reconocer que mi actual y entusiasta racha ciclista se debe en gran parte al robo de mi anterior bicicleta a la que no prestaba casi atención. No me dejes. No sé que voy a hacer sin ti. Sin ti no soy nada. ¿Dónde guardabas el recogedor? Así somos. La pérdida nos anima, nos excita, nos reencuentra. ¿De verdad quiere el que solo se da cuenta cuando está a punto de perder lo que quería?

  España tiene un problema con la separación de la Iglesia Católica y el Estado. Sabe que debe hacerlo, pero no sabe cómo. Por un lado todavía hay muchos intereses y gente poderosa en la Administración y meapilas en el Gobierno. Los católicos que conozco (pocos) en rigor son más bien herejes. Son creyentes, pero tienen una visión muy particular de las enseñanzas católicas y de los propios dogmas de fe. El resto de los que se declaran católicos ni siquiera entienden la parrilla de San Lorenzo ni las flehas de San Sebastián. ¿Es que el santo era atleta paralímpico, como el que ganó la Maratón de Barcelona?

  Es obvio que la misa no tiene lugar en una televisión pública y si la tiene, también la del resto de las confesiones. Pero quizá eso sería más bien terreno para la iniciativa privada. Canal Temático Sagrado. A las dos: "Pregunta a tu rabino". A las cinco "Alá es grande a las cinco". A las ocho: "El infierno está que arde", la actualidad de la maldad, con el padre Maroto S.J.

Sabemos qué tenemos que hacer, pero nos puede la nostalgia.






El humor está aquí, en alguna parte
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